ARRODILLARAN A SHEINBAUM Y A LUISA MARÍA ALCALDE POR LOS VERDES EN QUINTANA ROO.
OPINIONES DE MOMENTO DESDE NOJ CAJ SANTA CRUZ BALAM KAMPOCOLCHÉ.
Por: Alfaro Yam Canul
Realizó este análisis crítico, después de una cadena de eventos públicos y el último a pocas horas de haberse concluido en Playa del Carmen, al considerar la molestia y la protesta social de muchísimos Quintanarroenses.
Por lo consiguiente, me he basado fehaciente en los estatutos vigentes de Morena, en los acuerdos de su último consejo nacional y por supuesto de la línea política muy nítida y sin vacilaciones trazada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
En este contexto, el escenario en Quintana Roo, centrado en la figura de Gino Segura, no es solo un tema de “política local”; – en esta coyuntura- representa un desafío directo a la estructura orgánica del partido y a la autoridad de la dirigencia nacional encabezada por Luisa María Alcalde.
En Quintana Roo, es muy evidente la violación a los estatutos y acuerdos, a pesar de la advertencia de la dirigencia nacional de Morena que ha sido muy enfático en sus documentos básicos y en las recientes resoluciones cuándo expresa:”Que el partido no debe ser una plataforma para proyectos personales.”
Así mismo, de la prohibición de campañas adelantadas: según el artículo 6º de los Estatutos de Morena, los militantes deben “combatir el oportunismo y la búsqueda de cargos”.
Los Quintanarroenses vemos con incredulidad, a pesar de los acuerdos nacionales la realización de asambleas “informativas”, que en realidad funcionan como actos adelantados de proselitismo personal de Gino Segura para el 2027, mismos que violan el principio de equidad y los tiempos electorales que la propia Sheinbaum ha pedido respetar para no distraer la gobernanza.
De igual manera, se observan el excesivo manoseo de recursos públicos, cuándo el postulado ético de Morena prohíbe estrictamente el uso de presupuesto oficial para fines partidistas.
Ante estas incongruencias que incomodan al pueblo, es deber de la dirigencia nacional de Morena, ordenar una investigación a fondo, que permita saber hasta dónde están coludidas las estructuras oficiales gubernamentales de Quintana Roo, porque desde la tribuna popular se dice que están incurriendo en faltas que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) debe perseguir de oficio, según el Artículo 49º.
Nada más ni nada menos, que en Quintana Roo están desafíando la autoridad de Luisa María Alcalde, por los sicarios de la “chiquillada” ahora tildados de traidores en todo el país.
Por lo visto, aún no se comprende que la llegada de Luisa María Alcalde a la presidencia del partido tuvo un mandato claro: “reorganizar el padrón y evitar la tribalización” .
No hay de otra, Luisa María Alcalde tiene que poner orden, vigilar más el Morenismo local y llamar a la unidad en torno al proyecto de nación a todos los actores políticos de Quintana Roo, – le están viendo la cara de sonsa-en virtud de que puede caer en la omisión o complicidad.
En este sentido, la dirigencia nacional no debe de permitir que se ignoren los acuerdos de la Asamblea Nacional, porque el mensaje para el resto del país sería de debilidad.
Desde mi perspectiva, es tiempo que intervenga la CNHJ, toda vez que tiene la facultad de suspender derechos partidarios, de quiénes promuevan el divisionismo y en Quintana Roo de hecho se está fomentando.
Este caso específico, es la prueba de fuego para Luisa María Alcalde, para demostrar que Morena es una institución sólida o simplemente un vehículo para que grupos de poderes regionales (como el bloque oficialista en el estado) operen a su antojo.
Muy a menudo, se observa la contradicción ideológica entre Morena vs. PVEM, a lo lejos se nota que es uno de los puntos más críticos que se refleja en la lealtad política, tema que el Verde Ecologista no tiene con la transformación del país .
Aunque existe una coalición nacional, la reforma electoral en su propuesta inicial o la alterna busca fortalecer la identidad de Morena – En Quintana Roo todavía no se entiende- y evitar el “agandalle” de posiciones, por parte de los aliados que no comparten la misma base ideológica.
En Quintana Roo, todo mundo sabe que el caballo de Troya es Gino Segura, así se percibe por la ciudadanía en general, porque la facción gubernamental que impulsa a Gino Segura responde a los intereses del Partido Verde (PVEM).
Esto genera una contradicción directa que impacta tremendamente en Mara Lezama : “Mientras ella manifiesta apoyo total a la presidenta, su estructura territorial parece estar pavimentando el camino para intentar entregar la próxima gubernatura al Verde Ecologista, lo cual es considerado una traición a los principios de la 4T de no mentir y no traicionar”.
Sin medir consecuencias, sabotean el plan de Sheinbaum: “La Presidenta ha pedido unidad absoluta para consolidar las reformas constitucionales y desde luego continuar con el proyecto de nación aprobado por los mexicanos.
No obstante hacen oídos sordos, porque siguen generando ruido por las campañas anticipadas que distraen la agenda legislativa y crea fracturas innecesarias en el bloque oficialista.
En el escenario nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum, ha fijado una postura de “cero tolerancia” a las candidaturas anticipadas.
Por lo que, no estará dispuesta a perder el control político sobre los gobernadores y estoy seguro que dentro poco los llamara a capilla.
En cuánto a Luisa María Alcalde, tendrá que intervenir oportunamente como presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en Quintana Roo.
De no tomar a tiempo cartas en el asunto, sería una irresponsabilidad, lo que se entendería como un error muy grave y con consecuencias desastrosas en contra del pueblo y de los morenistas.
No quisiéramos ver a Luisa María Alcalde, hincanda frente a los “barones verdes” locales, sería aplicarle a Morena el acabose de su reputación y presencia.
Para evitar mayores daños, debe de aperturar expedientes por uso indebido de recursos y actos anticipados, tampoco debe permitir la institunalizacion, de impunidad dentro del partido.
La situación en Quintana Roo, es el síntoma de una enfermedad que Morena prometió erradicar: el pragmatismo oportunista.
Si Gino Segura y el grupo que lo impulsa logran normalizar estos eventos sin consecuencias, habrán demostrado que los acuerdos de la Asamblea Nacional son letra muerta.
La pregunta no es solo si Sheinbaum lo sabe, sino si está dispuesta a disciplinar a Gino Segura, en un estado que le es electoralmente rentable, pero éticamente cuestionable por causa de un personaje de origen verde pero que ahora se dice Morenista.
NÍIB ÓOLAL SUKU’UNE’EX.
