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¡Rafa levanta a pesar del sistema!

¡Rafa levanta a pesar del sistema!

Ariel Velázquez

— A pesar de contar con una intensa promoción política y el respaldo de importantes grupos de poder, Eugenio “Gino” Segura no logra despegar como se esperaba.

— Mientras tanto, Rafael Marín Mollinedo continúa creciendo en el ánimo de amplios sectores de la población quintanarroense.

Llama la atención que en recientes entrevistas el senador “Gino” Segura haya manifestado que analiza solicitar licencia para incorporarse de lleno a la contienda por la sucesión gubernamental. La declaración resulta curiosa porque, en los hechos, su activismo político es visible (solapado) desde hace varios años y se ha desarrollado con una intensidad que ningún otro aspirante ha tenido.

Precisamente por ello sorprende la cautela. Quien ha contado con una amplia exposición pública, una estructura territorial consolidada y una permanente presencia mediática difícilmente tendría motivos para mostrarse dubitativo en el momento en que la carrera comienza a definirse.

La realidad política parece indicar que el escenario ya no es tan sencillo como se proyectaba hace algunos meses. A pesar de los recursos políticos desplegados y del posicionamiento construido durante largo tiempo, el crecimiento esperado no termina de reflejarse con la contundencia que sus promotores anticipaban.

Mientras tanto, otro fenómeno comienza a llamar la atención dentro y fuera de Morena: el avance de Rafael Marín Mollinedo.

El ex director general de Aduanas y fundador del movimiento obradorista ha logrado construir una presencia política que va más allá de la promoción tradicional. Sus recientes encuentros en distintos puntos de Quintana Roo muestran una capacidad de convocatoria que empieza a generar amplias expectativas entre actores políticos, empresarios, militantes y ciudadanos.

Desde el sur de la entidad hasta Cancún, el nombre de Marín aparece cada vez con mayor frecuencia en las conversaciones relacionadas con la sucesión estatal. Y lo hace apoyado en atributos distintos a los de otros aspirantes: trayectoria, experiencia administrativa, cercanía histórica con el movimiento de transformación y una relación de décadas con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Por eso resulta significativo que, mientras algunos grupos continúan apostando por candidaturas impulsadas desde estructuras políticas ya conocidas, otros sectores comiencen a ver en Marín una alternativa capaz de reconciliar la experiencia de gobierno con los principios fundacionales de Morena.

Bajo ese contexto también ha generado comentarios la actuación de la dirigencia estatal morenista, particularmente después de eventos donde algunos aspirantes han recibido una mayor visibilidad que otros. La percepción de imparcialidad será fundamental para evitar fracturas internas y garantizar que el proceso sea visto como legítimo por la militancia.

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Lo cierto es que, conforme avanzan los tiempos políticos, una figura comienza a cobrar fuerza en distintos círculos de opinión: Rafael Marín ya no puede ser considerado un actor secundario dentro de la sucesión quintanarroense.

Y si algo ha demostrado la historia reciente de Morena es que las decisiones más importantes no siempre recaen en quien aparece primero en la propaganda o en las estructuras locales, sino en quien logra combinar identidad con el movimiento, capacidad de gestión, viabilidad electoral y confianza política.

Por eso cada vez son más quienes consideran que Rafael Marín Mollinedo podría convertirse en la carta más competitiva de Morena para mantener la gubernatura de Quintana Roo en 2028. El tiempo dirá si esa percepción termina convirtiéndose en realidad. Pero una cosa parece evidente: lejos de debilitarse, el proyecto de Rafael Marín sigue ganando terreno.

Ariel Velázquez


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