¡Quintana Roo, muy lejos de la transformación!
Por más que su “dirigente” estatal del “guinda” se cure en salud diciendo que siguen fielmente las disposiciones en su proceso interno, su respaldo para “Gino”, el niño verde protegido de Mara, es totalmente descarado.
Morena no solo le ha entregado su poder político a una sola familia en Quintana Roo, también se ha sometido totalmente a la voluntad del oficialismo “marista”, al igual que los órganos electorales del Estado, favoreciendo así a “Gino” Segura, “delfín verde” de la gobernadora, en el presente proceso interno pare definir coordinadores de la defensa de la Cuarta Transformación (candidatos) con miras a las elecciones de 2027.
El comité estatal de este partido que preside Joana Acosta, es el vil ejemplo de nepotismo pues tiene como titular en la Secretaría de Organización a David Hernández Solís, hermano de la pareja sentimental de la dirigente guinda y quien es la presidenta del municipio de Felipe Carrillo Puerto.
Eso no es lo peor, Morena en Quintana Roo es el deshonroso ejemplo del sometimiento de un partido a voluntades totalmente ajenas y por más que su “líder” se cure en salud diciendo que siguen fielmente las imparciales disposiciones de su dirigencia nacional en el proceso interno que se libra para alcanzar la candidatura a la gubernatura entre “Gino” Segura y Rafael Marín Mollinedo, el respaldo para el “niño” protegido de Mara Lezama es totalmente descarado.

Tan descarado como la parcial postura del Ieqroo y el Teqroo, también sometidos por el oficialismo y que en su ciega obediencia han llegado al absurdo de permitir una muy anticipada y millonaria campaña proselitista a favor de “Gino” Segura, incluyendo puño autoritario e impositivo en miles de bardas de colonias populares y comunidades rurales, mientras que a Rafael Marín Mollinedo por menos le han aplicado medidas cautelares.
Es obvio que ni Mara ni sus esbirros “institucionales” y “partidistas” no esperaban el posicionamiento que en tan poco tiempo ha logrado el fundador de Morena en el estado y referente obradorista de probada lealtad, por ello ataques y denuncias que lejos de perjudicarlo evidencian su desesperación.
La imposición “marista”, como en los buenos tiempos del PRI, se aplicó desde el proceso inmediato anterior valiéndose del sistema judicial para hacer a un lado a los protagonistas opositores que hacían sombra a sus intereses en algunos municipios, pero lo más injusto, así como ahora impuso a sus “delfines” verdes, priistas y panistas en candidaturas y luego en cargos importantes del gobierno.

Desplazando a los morenos de hueso guinda, a esos que se han pasado gritando consignas a favor de un movimiento que en Quintana Roo dejó de ser suyo, esos meros que darían la vida por López Obrador y por Sheinbaum Pardo, pero que entonces no fueron capaces de defender los espacios que les correspondían.
Esos, que luego de ver surgir a Rafael Marín como auténtico representante del Movimiento de Regeneración Nacional, se auto proclaman fundadores del mismo, ojalá y realmente salgan a defender la causa que Mara Lezama les arrebató y que ahora pretende heredársela a “Gino” Segura.
