La disyuntiva de Tulum
Marciano Dzul Caamal (+) fue el último presidente municipal con raíces generacionales en Tulum, arraigo que le dio legitimidad para gobernar, implementó una administración para asegurar igualdad de oportunidades, acceso a derechos fundamentales y reducción de desigualdades, a través de equidad, inclusión y respeto a los derechos humanos para que todos desarrollen su potencial, combatiendo la pobreza, discriminación y garantizando bienestar social al pueblo maya.
Pero de manera lamentable, Marciano Dzul falleció el 4 de marzo de 2023, en San Pedro Garza Gacìa, Nuevo León, en un hospital privado; con él, terminó la época de “Tulum para los tulumnenses” y la creación de sistemas justos y solidarios para promover el desarrollo pleno de la comunidad maya.
Casi tres años después, Tulum atraviesa una de las crisis de gobernabilidad y estabilidad más grande de su historia como Municipio, donde los grupos políticos, empresariales y poderes fácticos, no logran acuerdos, lo que da como resultado que la población y los visitantes entren en una espiral que afecta a todos los destinos de Quintana Roo.

Por ello es clave que los tres grupos que disputan el control de la administración municipal, dejen de un lado la imposición de candidaturas con miras a la elección del 2027; primero, porque en Tulum existen ciudadanos con capacidad suficiente y probada para llevar las riendas del Municipio con arraigo, con justicia social; ciudadanos que no se irán a vivir a otras entidades después de cumplir con el encargo, como lo han hecho las y los expresidentes municipales desde el 2008, ahí se les puede saludar en la Plaza Principal, en el mercado o en cualquier comercio de la localidad.
Tulum necesita un gobierno Municipal que le garantice la paz, no solo con la atención a las causas, sino de manera directa, frontal, con el apoyo de los otros dos niveles de gobierno; que implemente sistemas fiscales donde quienes poseen más contribuyan de manera proporcional para financiar servicios públicos, esto permite reducir la brecha entre los sectores más ricos y los más vulnerables; garantizar a las nuevas generaciones de tulumnenses una educación de calidad, salud digna y universal; abatir el rezago en la vivienda; dar certeza jurídica donde hay invasiones; que desde la administración municipal puedan darse las garantías en la igualdad de oportunidades y No Discriminación; gobernar con la visión de proteger a grupos históricamente marginados como las comunidades indígenas, mujeres, personas con discapacidad, colectivo LGTBIQ+; eliminar las barreras sistémicas y promover la inclusión laboral y política.
Hoy Tulum enfrenta una disyuntiva, la imposición de los grupos ajenos al arraigo local o ponerse de acuerdo entre todos para “candidatear” a una persona que ame al Municipio. Un futuro gobernante(a) que proteja el entorno, el medio ambiente, que entienda la transición ecológica justa para no dejar a nadie atrás.
Tulum necesita pasar de la caridad y el asistencialismo gubernamental a la consolidación de derechos exigibles, donde el bienestar colectivo prima sobre el beneficio individual de unos pocos (que se llevan todo). Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, el Partido del Trabajo (PT) acaba de sumar a sus filas de militantes al exoficial mayor de Tulum, Bernabé Antonio Miranda Miranda; fue él a través de sus redes sociales que anunció su adhesión a ese partido al que también pertenece la síndico Rifka Queruel Nussbaum.
“Un verdadero honor coincidir y platicar con el Dirigente Nacional del PT y Senador el Profe. Alberto Anaya Gutiérrez, gracias por su tiempo, su atención y por compartir su visión política con nosotros”, publicó Miranda Miranda, quien quizá busca una candidatura rumbo al 2027. Al tiempo…
