A Atenea Gómez le da para más que un Distrito Federal
Por Malix Pec
Pretender hacer creer a través de la estrategia mediática que en el estado existe un único poder político es una actitud de arriesgada soberbia. Morena no las tiene todas consigo: a ras de suelo, las iniciativas punitivas impuestas desde la Presidencia, sumadas a la falta de resultados en seguridad, salud, educación y apoyo al campo, así como a la masiva designación de perfiles no gratos para la militancia en su proceso interno, ponen al otrora “partido de los pobres” ante el riesgo de sufrir un duro revés.
Creer que con la designación de Eugenio Segura como coordinador del Comité para la Defensa de la Cuarta Transformación en la entidad el destino de Quintana Roo ya está escrito —sin considerar el lento pero firme avance de una oposición que comienza a despertar, alimentada por el descontento social y la indignación de las propias bases morenistas que apoyaron el proyecto de Rafael Marín Mollinedo— equivale a que el propio “marismo” se ponga la daga en el pecho.
En este estratégico juego de piezas, el perfil que mejor podría aprovechar el caudal político que Marín deja en la orfandad por su indefinición es justamente la presidenta municipal de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, quien en su momento y sin tapujos mostró su respaldo al fundador de Morena en Quintana Roo, lo que la convierte en la esperanza de ese bloque “morenista” nada despreciable para una buena campaña.
Sin duda alguna, su registro para competir por la Coordinación del Distrito Federal 03 no está fuera de lugar; de hecho, es una contienda que ganaría con holgura gracias a sus resultados, simpatía popular y el respaldo de cuadros políticos tradicionales de Isla Mujeres y del resto de la entidad. De acuerdo a un sondeo con las bases “marinistas”, es ella quien podría abanderar a todos esos liderazgos —que no son pocos— que en su momento consolidaron una estructura a favor de Rafael Marín.
Bajo esta perspectiva y apoyada en su propia fuerza, a Atenea Gómez le da para mucho más que una diputación federal: le da para aspirar a la gubernatura. Este escenario no debe descartarse ante una eventual caída del “morenismo” y el creciente rechazo a las imposiciones de la gobernadora Mara Lezama, quien ha impulsado cuadros que distan mucho de representar los principios de la Cuarta Transformación.
Por otra parte, en Isla Mujeres la influencia de Alicia Ricalde Magaña aún pesa: conserva relaciones, experiencia electoral y una estructura que ha sobrevivido a giros partidistas y cambios de administración. Su cercanía familiar y política con Atenea convierte su figura en un pilar fundamental para articular operadores y blindar la presencia territorial del grupo para ganar la gubernatura.
